1. Altura, peso, IMC
El seguimiento de la estatura, el peso y el IMC no solo permite detectar el riesgo de sobrepeso y obesidad, sino que también orienta la medicación de los pacientes diabéticos. Por ejemplo, los médicos tienen en cuenta el IMC al prescribir medicamentos a pacientes con diabetes tipo 2 y eligen entre diferentes tipos de fármacos, como metformina, insulina, secretagogos de insulina e inhibidores de la alfa-glucosidasa.
2. Glucosa en sangre en ayunas/posprandial/HbA1c
El control de la glucosa en sangre es uno de los cinco pilares fundamentales para la prevención y el tratamiento de la diabetes. Si las condiciones lo permiten, todo paciente diabético debería contar con un glucómetro para realizar un autocontrol regular en casa. La HbA1c refleja fielmente el nivel promedio de control de la glucosa en sangre en pacientes diabéticos durante los últimos tres meses y tiene una gran importancia como referencia para el tratamiento.
Sin embargo, algunos pacientes presentan grandes fluctuaciones en sus niveles de glucosa en sangre, y la HbA1c tiene dificultades para reflejar fielmente dichas fluctuaciones. Por lo tanto, es necesario comparar la HbA1c con los resultados habituales del control de la glucosa en sangre para tener una referencia común.
3. Presión arterial
Muchos pacientes ancianos con diabetes tienen presión arterial alta. Para estas personas, si es posible, se recomienda que cuenten con un tensiómetro electrónico certificado para el brazo, que les permita realizar un autocontrol adecuado en casa.
4. Análisis de orina rutinario
Los elementos más importantes del análisis de orina relacionados con la diabetes incluyen principalmente glucosa, cuerpos cetónicos, proteínas, glóbulos rojos y blancos, entre otros. El análisis de proteínas en orina es fundamental para el diagnóstico de la nefropatía diabética y para la estadificación clínica de la misma. Cuando el contenido de proteínas en la orina supera los 0,15 g/24 h, se denomina proteinuria, y el análisis de orina puede ser cualitativamente positivo. Los resultados de los análisis de orina rutinarios se ven afectados por diversos factores, por lo que deben revisarse al menos trimestralmente.
5. Colesterol total/lipoproteínas de alta y baja densidad/triglicéridos
Los pacientes diabéticos con sobrepeso se preocupan especialmente por estos indicadores. Cuanto mayores sean los valores detectados de colesterol, lipoproteínas de baja densidad y triglicéridos, más grave será el trastorno lipídico y mayor el riesgo de enfermedad cardiovascular. A diferencia del análisis de orina rutinario, la prueba de lípidos en sangre se puede realizar una o dos veces al año, sin necesidad de repetirla.
6. Creatinina
Los aumentos anormales de creatinina sérica suelen indicar un empeoramiento de la nefropatía diabética. La creatinina sérica también puede utilizarse para evaluar la progresión de la nefropatía diabética. Al combinar los niveles de ácido úrico y nitrógeno ureico, también podemos evaluar el nivel actual de función renal en pacientes diabéticos. Muchos pacientes diabéticos que toman fármacos hipoglucemiantes metabolizados por los riñones están muy preocupados por su función renal, lo cual tiene una importancia orientativa especial para ellos. Al igual que las pruebas de lípidos en sangre, la creatinina en sangre solo necesita medirse una vez al año.
7. Función hepática
Al igual que con las pruebas de función renal, los pacientes diabéticos que toman medicamentos durante todo el año también se preocupan mucho por la función de su hígado. De hecho, siempre que no haya problemas con las funciones del hígado y los riñones, y se siga el plan del médico y se tomen los medicamentos antidiabéticos con regularidad, el impacto en estas funciones será mínimo y los pacientes diabéticos no tienen por qué preocuparse. Las pruebas de función hepática también se realizan una vez al año.
Otro objetivo importante de comprobar la función hepática es determinar si el paciente padece hígado graso.La incidencia de hígado graso es mayor en pacientes con diabetes tipo 2. Los pacientes diabéticos con hígado graso deben prestar especial atención a la corrección de los lípidos sanguíneos y a la elección de los fármacos antidiabéticos adecuados. Asimismo, deben priorizar la dieta, el ejercicio y el control del peso.
8. Electrocardiograma
Si su salud cardíaca ha sido buena en el pasado y no padece enfermedades crónicas como hipertensión arterial o trastornos de los lípidos en sangre, puede realizarse un electrocardiograma cada año.
9. Visión y fondo de ojo
En comparación con la población general, los pacientes mayores con diabetes tienen mayor probabilidad de desarrollar cataratas, glaucoma, hemorragias en el fondo de ojo y otros problemas oculares, por lo que los exámenes oculares anuales son fundamentales. Muchos pacientes diabéticos no detectan a tiempo los síntomas de hemorragia en el fondo de ojo y toman anticoagulantes como la aspirina sin autorización médica, lo que agrava los síntomas. Esto es muy peligroso.
10. Pulsación de la arteria dorsal del pie y neuropatía
Debido a la alteración de la sensibilidad, muchos pacientes diabéticos no detectan ni tratan a tiempo las pequeñas heridas, lo que puede provocar infecciones e incluso amputaciones. Por ello, es fundamental realizar exámenes preventivos. Se recomienda examinar el pulso de la arteria dorsal del pie y la neuropatía al menos trimestralmente.
Los pacientes diabéticos también deben realizarse autoexámenes en casa. Si notan alguna anomalía o presentan heridas, deben tratarlas de inmediato. ¡Los demás elementos del examen deben determinarse según la condición del paciente!
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