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Las complicaciones más peligrosas del nivel alto de azúcar en sangre

Por tianke  •  0 comentarios  •   7 lectura de un minuto

The Most Dangerous Complications of High Blood Sugar

Los diabéticos reconocen universalmente que no es el nivel alto de azúcar en sangre en sí mismo lo que supone la mayor amenaza, sino las posibles complicaciones que genera. La hiperglucemia prolongada puede dañar tanto la macrovasculatura como la microvasculatura, dando lugar a lesiones multifactoriales en todo el cuerpo del paciente. La detección y prevención tempranas de estas complicaciones son el objetivo primordial de toda persona con diabetes; de ahí la importancia crucial de los controles de salud rutinarios. Como pacientes con diabetes, debemos familiarizarnos con las evaluaciones clave que requieren nuestra atención regular.

Control regular de proteínas en la orina

Nefropatía diabética Se origina en el desequilibrio metabólico de la diabetes, agravado por una extensa esclerosis nodular glomerular en los riñones. Principalmente causada por la enfermedad microvascular diabética, su manifestación inicial se caracteriza por una leve elevación de la excreción urinaria de albúmina (microalbuminuria), que evoluciona progresivamente a macroalbuminuria, aumento de los niveles de creatinina sérica y, finalmente, insuficiencia renal.

La detección de trazas de albúmina en la orina constituye el método más frecuente para diagnosticar la nefropatía diabética en sus etapas iniciales. Los métodos para la recolección de orina incluyen:

  1. muestra de orina al azar – Medir la relación albúmina/creatinina en cualquier momento dado.
  2. Recolección de orina de 24 horas – Cuantificar la cantidad total de albúmina durante un día.
  3. Recolección de orina cronometrada (4 horas o durante la noche) – Evaluación de la tasa de excreción de albúmina en orina. Los resultados anormales deben repetirse en un plazo de 3 meses para su confirmación, siguiendo las directrices específicas del hospital.

En pacientes con diabetes tipo 2, se debe evaluar la microalbuminuria al momento del diagnóstico, mientras que en aquellos con diabetes tipo 1, la prueba debe realizarse después de ≥5 años de evolución de la enfermedad. Posteriormente, se recomiendan controles anuales para la detección temprana de nefropatía diabética. Si la excreción urinaria de albúmina aumenta, se debe repetir la prueba de 2 a 3 veces en un plazo de 3 a 6 meses.

Exámenes oculares periódicos

Retinopatía diabética La retinopatía diabética es una complicación microvascular distintiva de la diabetes, cuyos factores de riesgo incluyen la duración de la diabetes, la hiperglucemia, la hipertensión y la dislipidemia. En sus etapas iniciales, puede presentar síntomas mínimos o ser asintomático, lo que subraya la importancia de realizar exámenes de fondo de ojo de forma proactiva. Los pacientes diagnosticados con diabetes tras un período prolongado previo al diagnóstico tienen mayor probabilidad de presentar retinopatía al momento del diagnóstico. Por lo tanto, los pacientes con diabetes tipo 2 deben someterse a su primer examen de fondo de ojo y a las evaluaciones oculares complementarias poco después del diagnóstico.

Se recomienda a los pacientes diabéticos sin retinopatía que se sometan a un examen ocular cada 1 o 2 años, a aquellos con enfermedad leve anualmente y a quienes presentan enfermedad grave cada 3 a 6 meses. Las mujeres embarazadas requieren evaluaciones más frecuentes. El examen ocular incluye la agudeza visual, la presión intraocular, el ángulo iridocorneal y la evaluación del fondo de ojo (observando microaneurismas, hemorragias intrarretinianas, exudados duros, manchas algodonosas, anomalías microvasculares intrarretinianas, arrosariamiento venoso, neovascularización, hemorragia vítrea, hemorragia prerretiniana, fibroplasia, etc.). Arrosario venoso, caracterizada por una dilatación localizada de las venas retinianas que se asemejan a cuentas en un collar, es un rasgo distintivo de la diabetes.

Autocontrol de la presión arterial

La hipertensión es una comorbilidad o complicación frecuente asociada a la diabetes.En la diabetes tipo 1, la hipertensión suele exacerbar el deterioro de la función renal, mientras que en la diabetes tipo 2, generalmente refleja la coexistencia de múltiples factores de riesgo cardiovascular y metabólico. La concurrencia de diabetes e hipertensión aumenta significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular, nefropatía, retinopatía y mortalidad en pacientes diabéticos. Por el contrario, el control eficaz de la hipertensión puede reducir drásticamente la probabilidad de desarrollar y agravar las complicaciones relacionadas con la diabetes.

Para los pacientes con diabetes e hipertensión, el presión arterial sistólica objetivo es &<130 mmHg y presión arterial diastólica debe mantenerse en &<80 mmHg.

Los pacientes diabéticos deben controlarse la presión arterial en casa durante la semana. Si alcanzan una lectura de 120/80 mmHg o superior, deben iniciar cambios en su estilo de vida para reducir la presión arterial y prevenir la hipertensión. Las personas con una presión arterial ≥140/90 mmHg podrían considerar iniciar un tratamiento antihipertensivo, mientras que quienes presenten lecturas ≥160/100 mmHg o superen el objetivo en 20/10 mmHg deben comenzar de inmediato la terapia farmacológica, pudiendo emplear tratamientos combinados si fuera necesario.

Procedimiento para la automedición de la presión arterial:

Para quienes no alcancen el rango normal, se recomienda medir la presión arterial una vez por la mañana y otra por la noche, repitiendo cada medición de 2 a 3 veces, durante siete días consecutivos. El promedio de la presión arterial de los seis días siguientes servirá como referencia para el manejo guiado por el médico. Para quienes ya se encuentren dentro del rango normal, se sugieren mediciones semanales. Para asegurar una medición estandarizada de la presión arterial, repose tranquilamente durante al menos 5 a 10 minutos, siéntese, coloque el manguito en la parte superior del brazo, déjelo sobre una mesa, permanezca en silencio, inmóvil y evite hablar durante la medición. Deje un intervalo de 1 minuto entre cada lectura de presión. Registre con precisión las mediciones de la presión arterial y proporciónelas a los profesionales de la salud como referencia para el tratamiento durante las visitas de seguimiento.

Controles regulares del perfil lipídico

Las alteraciones lipídicas comunes en la diabetes tipo 2 incluyen triglicéridos elevados y colesterol HDL disminuido, ambos fuertemente vinculados a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular en estos pacientes. Diversos estudios han demostrado que las estatinas pueden mitigar el riesgo de enfermedad macrovascular y mortalidad en pacientes con diabetes al reducir los niveles de colesterol total y colesterol LDL.

Los pacientes diabéticos deben someterse a un perfil lipídico al momento del diagnóstico y anualmente a partir de entonces, incluyendo colesterol LDL, colesterol total, triglicéridos y colesterol HDL. En pacientes que reciben tratamiento hipolipemiante, se deben controlar los niveles de lípidos según la evaluación de la eficacia del tratamiento, lo que requiere una mayor frecuencia de seguimiento.

Pruebas de función hepática

Los pacientes diabéticos con hígado graso suelen presentar una absorción deficiente de glucosa y ácidos grasos, lo que conlleva una inhibición de la síntesis de lipoproteínas. En consecuencia, una parte importante de la glucosa y los ácidos grasos se convierte en grasa en el hígado, acumulándose y dando lugar al desarrollo de hígado graso. Las pruebas de función hepática permiten detectar la presencia de enfermedad hepática, evaluar la extensión del daño hepático y determinar la causa subyacente.

El correcto funcionamiento del hígado también es un criterio para seleccionar los medicamentos adecuados para pacientes diabéticos. El hígado es el principal órgano donde se metabolizan los fármacos en el cuerpo humano, neutralizando su toxicidad mediante procesos de oxidación, reducción, hidrólisis, conjugación y otros, lo que permite que los fármacos accedan al torrente sanguíneo y ejerzan sus efectos.La mayoría de los medicamentos, incluidos los hipoglucemiantes, requieren metabolismo hepático para ser eficaces. Los fármacos se metabolizan en el hígado sin afectar directamente su función; por lo tanto, mientras los diabéticos tengan una función hepática normal, no deben preocuparse por el impacto de los medicamentos en el hígado. Sin embargo, en pacientes con función hepática alterada, el fármaco puede afectar inadvertidamente al hígado durante su metabolismo. En casos de función hepática manifiestamente alterada, se recomienda cambiar a la insulinoterapia.

Los pacientes con diabetes tipo 2 deben someterse a un control de la función hepática en el momento del diagnóstico y posteriormente de forma anual.

Evaluaciones de la función renal

El riñón desempeña un papel crucial en el metabolismo y la eliminación de fármacos en el organismo. Cuando los pacientes diabéticos presentan problemas renales, pueden experimentar insuficiencia renal. Los controles regulares de la función renal ayudan a detectar a tiempo la nefropatía diabética. En caso de insuficiencia renal en pacientes diabéticos, ciertos hipoglucemiantes orales tienden a acumularse en el torrente sanguíneo, aumentando el riesgo de reacciones adversas como la hipoglucemia. Los pacientes con disfunción renal deben optar por un régimen hipoglucemiante más seguro bajo supervisión médica.

Las personas con diabetes tipo 2 deben someterse a una evaluación de la función renal en el momento del diagnóstico y posteriormente de forma anual.

Electrocardiograma (ECG)

El electrocardiograma (ECG) es una herramienta clínica ampliamente utilizada para evaluar afecciones cardíacas. Ayuda a diagnosticar arritmias, isquemia miocárdica, infarto de miocardio y su localización, identificar cardiomegalia e hipertrofia cardíaca, y evaluar la influencia de fármacos o desequilibrios electrolíticos en el corazón. Los pacientes con diabetes tipo 2 requieren un ECG al momento del diagnóstico y posteriormente de forma anual para facilitar la detección temprana de enfermedades cardíacas.

Hormona estimulante de la tiroides (TSH)

La diabetes y los trastornos tiroideos son las dos afecciones más prevalentes en el sistema endocrino y metabólico, y su coexistencia suele estar relacionada con una compleja interacción. Hipotiroidismo Se caracteriza por una disminución del metabolismo corporal debido a la menor síntesis y secreción de hormonas tiroideas o a efectos fisiológicos inadecuados. Tanto la diabetes tipo 1 como el hipotiroidismo son enfermedades autoinmunitarias. Los pacientes con diabetes tipo 1 tienen predisposición a desarrollar hipotiroidismo, y en la mayoría de los casos no se presentan síntomas típicos. Una minoría puede presentar características como bocio indoloro, aumento de peso, retraso del crecimiento, fatiga, anorexia, estreñimiento, intolerancia al frío, somnolencia y bradicardia. La combinación de diabetes tipo 1 e hipotiroidismo puede conllevar un control glucémico subóptimo, mayor resistencia a la insulina y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Por lo tanto, se recomienda que los pacientes con diabetes tipo 1 se realicen una prueba de TSH anualmente, y los pacientes con diabetes tipo 2, cada 3 a 5 años.

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