La insulina es la única hormona del cuerpo humano que reduce directamente la glucosa en sangre. En personas sanas, después de cada comida, el cuerpo secreta insulina automáticamente según el nivel de glucosa en sangre para disminuirlo, mantenerlo estable y asegurar el correcto funcionamiento del metabolismo.
Tanto en pacientes con diabetes tipo 1 como tipo 2, la mayoría de quienes presentan insuficiencia absoluta o relativa de insulina en el organismo necesitan insulina exógena para controlar la glucemia. En la práctica, algunos pacientes con diabetes no prestan atención a la insulinoterapia ni la comprenden, lo que conlleva numerosos errores, como la administración de dosis aleatorias, el uso de un tipo de insulina incorrecto, un almacenamiento inadecuado o la falta de reposición oportuna de componentes, entre otros, lo que puede tener graves consecuencias.
La inyección prolongada en el mismo lugar provoca hiperplasia grasa.
Un día, ingresó en la sala un paciente de 18 años con diabetes tipo 1 debido a un mal control de la glucemia. Durante la exploración, se observó que el paciente no había cambiado el lugar de inyección de insulina, se inyectaba insulina en el abdomen de forma prolongada, presentaba engrosamiento del tejido subcutáneo abdominal con lesiones de aspecto gomoso y textura dura, lo que provocaba hiperplasia grasa. La absorción de insulina era deficiente, y el control espontáneo de la glucosa en sangre también era inadecuado.
Dado que la insulina es un factor de crecimiento que promueve la síntesis, las inyecciones repetidas en el mismo lugar pueden provocar hiperplasia de la grasa subcutánea y la formación de nódulos duros. Esto disminuye la velocidad y el tiempo de absorción del fármaco, lo que prolonga las fluctuaciones de la glucosa en sangre. Una vez que se produce la hiperplasia grasa y se forman los nódulos duros, la mejor solución es permitir que estos se reabsorban y desaparezcan espontáneamente, y alternar la inyección de insulina en otras zonas.
Los lipomas suelen tardar meses o años en reabsorberse por sí solos, lo que afecta gravemente la salud de quienes consumen azúcar. Estos lipomas están estrechamente relacionados con la reutilización de agujas y el cambio poco frecuente de los puntos de inyección.
1. No reutilice las agujas.
Cuando se reutilizan las agujas de inyección, el líquido residual afecta la precisión de la dosis inyectada. Si la insulina residual forma cristales, puede obstruir la aguja. Las agujas de uso prolongado se deforman, formando ganchos que no se detectan a simple vista, y la punta se desgasta, lo que aumenta el dolor al inyectar. El uso repetido incrementa considerablemente la probabilidad de rotura, lo que puede provocar que la punta se desprenda parcialmente dentro del cuerpo, con consecuencias graves, además de aumentar el riesgo de infección. El aumento en la frecuencia de reutilización de la aguja conlleva la proliferación de grasa subcutánea, grandes fluctuaciones en la glucemia, dificultad para alcanzar los niveles objetivo de glucosa en sangre, aumento de la dosis de insulina y posibles complicaciones. En última instancia, el costo del tratamiento aumenta significativamente.
2. Cambiar frecuentemente el lugar de inyección
La insulina se puede inyectar en cuatro zonas, ordenadas de mayor a menor velocidad de absorción: abdomen, parte externa del brazo, parte externa de los muslos y glúteos. Debido a que estas áreas poseen una capa de tejido adiposo subcutáneo que absorbe la insulina y no tienen una gran cantidad de nervios, la molestia durante la inyección es mínima.
Cada zona se inyecta durante una semana, alternando las inyecciones para asegurar una correcta recuperación. Al rotar las zonas de inyección, los pacientes deben mantener una distancia de un dedo entre los puntos de inyección para reducir significativamente la probabilidad de hiperplasia grasa.
Al inyectar en el abdomen, se debe prestar atención a inyectar a una distancia de una palma a ambos lados, de 3 a 5 centímetros del ombligo; cuanto más delgada sea la capa subcutánea a ambos lados del cuerpo, más fácil será alcanzar la capa muscular.
Al optar por la inyección en el muslo, esta debe realizarse en la parte frontal o externa del muslo, ya que la parte interna del muslo tiene mayor distribución de vasos sanguíneos y nervios, lo que no es adecuado para la inyección. Tampoco es recomendable hacer ejercicio inmediatamente después de la inyección, ya que el ejercicio intenso acelera la absorción de insulina, lo que puede provocar fácilmente hipoglucemia.