Al clasificar la psicología de las personas con diabetes, encontramos que la psicología de las personas con diabetes con respecto a la insulina se puede dividir en cuatro categorías:
1. Desconfianza. Casi la mitad de los jóvenes con diabetes creen que usar insulina les provocará adicción y dependencia de por vida. Les preocupa volverse dependientes de la diabetes. Algunos incluso piensan que la insulina es una droga.
"Sufro de diabetes tipo 2, así que no necesito insulina"; "Si usas insulina, te volverás dependiente de ella en el futuro"; algunos incluso piensan que "después de usar insulina, te volverás 'adicto' y nunca podrás dejarla". "Recaerás", todos estos son conceptos erróneos. De hecho, el uso de insulina en personas con diabetes tipo 2 puede controlar eficazmente la concentración de azúcar en sangre, eliminar la "glucosoxilotoxicidad" causada por la hiperglucemia, ayudar a restaurar la función de sus propios islotes pancreáticos, promover la absorción y utilización de la glucosa y mejorar el metabolismo anormal de las grasas, prevenir la aterosclerosis y, por lo tanto, reducir las complicaciones de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
2. Miedo. Casi un tercio de los pacientes temen el dolor al inyectarse insulina, y algunos temen no poder retirarla, por lo que hacen todo lo posible para resistirse a inyectársela.
De hecho, la insulina es secretada por las células beta de los islotes pancreáticos humanos y es la única hormona del cuerpo que reduce el nivel de azúcar en sangre. El tratamiento con insulina permite controlar mejor la condición del paciente, mantener el equilibrio metabólico normal de azúcar, proteínas, grasas, agua, sal y ácido-base, prevenir o retrasar la aparición y el desarrollo de complicaciones agudas y crónicas de la diabetes, y permitir que los pacientes diabéticos mantengan una buena salud. La inyección de insulina es un medio importante para el tratamiento de la diabetes, ya que permite mantener un crecimiento, una vida y un trabajo normales.
3. Miedo a la discriminación. Algunas personas con diabetes temen que ser vistas inyectándose insulina antes de comer afecte su imagen y estatus social, e incluso pueda generar discriminación. De hecho, la diabetes no es una enfermedad infecciosa. Si está bien controlada, se puede llevar una vida sana sin afectar a los demás ni a la propia imagen social.
4. Mentalidad pesimista y desmotivada. Algunos pacientes con diabetes creen que el tratamiento con insulina indica que la enfermedad ha alcanzado una etapa avanzada, lo que significa que ya no pueden trabajar ni vivir con normalidad, y han perdido la confianza en la vida y en el tratamiento. Esto también es erróneo. Para los diabéticos, la necesidad de un tratamiento prolongado con insulina depende de la función de sus propias células de los islotes pancreáticos y no tiene nada que ver con la insulina en sí. Algunas personas con diabetes sí necesitan inyectarse insulina de por vida. La razón por la que no pueden dejar de tomarla es porque la función secretora de sus islotes pancreáticos ha fallado gravemente y la suplementación con insulina es necesaria para su condición.
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