La obesidad es una enfermedad sistémica que probablemente conlleve anomalías en el organismo, como se indica a continuación:
En primer lugar, la obesidad puede causar trastornos metabólicos como hiperlipidemia, hiperglucemia, hipertensión, hiperuricemia y otros trastornos metabólicos;
En segundo lugar, la obesidad aumentará la carga sobre las articulaciones de la columna cervical, la columna lumbar, la región perihombro, la rodilla y el codo, causando enfermedades óseas y articulares, como espondilosis cervical, protrusión y estenosis del disco intervertebral lumbar, inflamación periapical, sinovitis y necrosis de la cabeza femoral, entre otras;
En tercer lugar, la obesidad aumenta la incidencia de enfermedades cardíacas y cerebrovasculares, como la irrigación sanguínea cerebral insuficiente, la isquemia miocárdica, la cardiopatía coronaria, el infarto cerebral, etc.
En cuarto lugar, la obesidad también puede provocar una restricción del movimiento torácico, lo que puede afectar la respiración y provocar apnea, dificultad para respirar, disnea, etc.
En quinto lugar, la obesidad puede provocar un estrechamiento de la cavidad faríngea, causando el síndrome de apnea del sueño nocturna.