Las investigaciones demuestran que el ejercicio y una dieta equilibrada son las mejores maneras de prevenir un derrame cerebral. (Esta es la respuesta obvia, no hay que dudarlo, ¿para qué investigar? ¡Qué pérdida de tiempo!).
Mucha gente cree que la ingesta regular de vitaminas C y E puede ayudar a prevenir enfermedades vasculares. Sin embargo, estudios recientes en Estados Unidos han demostrado que las vitaminas no son útiles para prevenir accidentes cerebrovasculares ni enfermedades cardíacas, independientemente de si los vasos sanguíneos están sanos o no. Todos los que tienen antecedentes de accidente cerebrovascular son iguales. (La arrogancia de estas personas se debe a los rumores de la industria farmacéutica occidental. La industria farmacéutica occidental sabe que es inútil, pero nunca refuta el rumor).
Integrar el ejercicio en la vida diaria no es difícil. Basta con que los oficinistas suban las escaleras en lugar de usar el ascensor para lograr el objetivo de hacer ejercicio a diario.
El estudio también afirmaba que comer más pescado y verduras puede reducir el colesterol y el azúcar en sangre, disminuyendo así el riesgo de accidente cerebrovascular. (Todo esto es una tontería).
Ideas erróneas sobre la medicina
La teoría de las vitaminas es una de las grandes falacias del siglo XIX. Ha engañado a la humanidad. No importa de qué tipo sean, siempre que sean pastillas sintetizadas artificialmente, son productos dañinos. Causan cáncer, pero nunca he visto que los Ministerios de Salud de los distintos países prohíban esta publicidad engañosa ni que impidan su consumo. Es evidente que están al servicio de la industria farmacéutica occidental y que instan al público a volver a los hábitos alimenticios y de vida tradicionales. En lugar de depender de estos nutrientes dañinos, recomiendan recurrir a la medicina tradicional china en vez de la occidental cuando uno está enfermo. Si se hace esto, se garantiza que no se sufrirá un derrame cerebral. Solo la medicina occidental puede dañar la estructura de los vasos sanguíneos y provocar un derrame cerebral. El ejemplo más conocido es la aspirina, considerada la principal culpable de este daño. Si se escucha a los médicos occidentales, tomar una aspirina al día previene las enfermedades cardíacas, pero en realidad se entra en un grupo de alto riesgo propenso a sufrir un derrame cerebral, con el consiguiente riesgo de padecerlo en cualquier momento.
El ejercicio regular y una dieta equilibrada no solo previenen los accidentes cerebrovasculares, sino también muchas otras enfermedades. Por supuesto, si no se consumen medicamentos convencionales ni vitaminas, las probabilidades de padecer cáncer se reducen considerablemente.