Muchos pacientes diabéticos tienen problemas con niveles altos de glucosa en sangre después de las comidas, a pesar de seguir al pie de la letra los tratamientos farmacológicos prescritos por sus médicos. Aquí presentamos algunas estrategias para controlar mejor la glucosa en sangre después de las comidas:
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Establezca patrones de alimentación regulares. Asegúrese de consumir las comidas a horas y en porciones constantes cuando su nivel de actividad física se mantenga estable. Mantener un horario de comidas regular ayuda a los pacientes diabéticos a mantener un peso estable a lo largo del tiempo. Los hábitos alimenticios irregulares, como consumir cantidades excesivas o insuficientes en horarios impredecibles, pueden sobrecargar el páncreas, dificultando la regulación eficaz del azúcar en sangre después de las comidas.
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Diversifique su dieta. Anime a las personas con diabetes a disfrutar de una dieta variada y equilibrada, que incluya alimentos básicos y no básicos en cada comida. Consumir una variedad de alimentos prolonga el proceso de digestión, lo que facilita un mejor control de los niveles de glucosa después de las comidas.
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Prioriza el consumo de verduras. Al aumentar la ingesta de verduras, es importante no descuidar los alimentos básicos. Elige arroz integral en lugar de arroz blanco y consume abundantes verduras de hoja verde oscura ricas en fibra, minerales y vitaminas. Limita el consumo de tubérculos ricos en almidón como la batata, la raíz de loto o la papa, y, al consumirlos, reduce la porción de alimentos básicos en consecuencia.
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Optimiza tus técnicas culinarias. La sencillez en la cocina suele conservar mejor los nutrientes y ayuda a controlar el azúcar en sangre. Por ejemplo, consumir cereales integrales, verduras crudas o poco cocidas y pescado al vapor son excelentes opciones. La respuesta glucémica varía según el método de preparación de los alimentos, y es fundamental que las personas con diabetes cocinen con la mínima cantidad de aceite y sal, ya que las dietas altas en calorías dificultan el control de la glucosa después de las comidas.
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Adopte la secuencia correcta de comidas. Se recomienda que las personas con diabetes comiencen sus comidas con verduras, seguidas de alimentos básicos y, finalmente, carnes. El alto contenido de fibra de las verduras favorece la saciedad y reduce la ingesta de carbohidratos. Tomar sopa primero puede generar una saciedad rápida, pero también puede provocar que el hambre regrese con mayor rapidez, lo que incite a consumir alimentos adicionales que podrían alterar el control del azúcar en sangre.
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Comer despacio no es tan rápido. Comer demasiado rápido puede dificultar la absorción de nutrientes y sobrecargar el sistema digestivo. Masticar bien los alimentos permite que el páncreas secrete enzimas digestivas con mayor eficacia. Se recomienda a las personas con diabetes que mastiquen cada bocado unas 30 veces y que dediquen al menos 30 minutos a cada comida, siendo el desayuno idealmente de entre 15 y 30 minutos.
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Incorpore ejercicio adecuado. Realice 30 minutos de ejercicio después de cada comida, preferiblemente dentro de la hora siguiente. El ejercicio regular después de las comidas ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre. Si el ejercicio después de las comidas no da resultados satisfactorios, considere aumentar la intensidad o la duración del entrenamiento. Tenga en cuenta que la frecuencia cardíaca durante el ejercicio no debe superar el 70 % de la frecuencia cardíaca previa al ejercicio.